Mi familia y yo, por suerte, podemos celebrar unas navidades alegres y entretenidas. Adornamos toda la casa con un árbol de navidad, un belén, guirnaldas, muñecos navideños, botas de terciopelo en la chimenea y regalos el día 25 por la mañana debajo del árbol.
La cena de Nochebuena la hacemos en familia, con tíos, abuelos, primos... escuchamos y cantamos villancicos, cenamos pavo o sopa de marisco entre otras cosas. Después del postre, vamos a las 24:00 a la misa del gallo, donde saludamos a vecinos y amigos. De nuevo en casa, conversamos y contamos vivencias, historias y relatos divertidos, acompañando la charla con mantecados, rosquillas caseras, turrones y chocolate con churros que todos los años hace mi madre.
En Nochevieja mi familia y yo nos reunimos en casa de un familiar, donde nos juntamos con otras familias. La cena esa noche es tipo buffete porque la fiesta es más divertida y ruidosa. La casa se decora con guirnaldas de “Feliz Año Nuevo”, globos y confetis en las mesas, se pone la música muy alta y se baila con gorritos y antifaces que vienen en la bolsas “cotillón”. A las 12 campanadas del año nuevo se va comiendo uva a uva por cada campanada y terminando brindando con champán, con felicitaciones y besos. En las plazas y ayuntamientos tiran cohetes y petardos para recibir el año nuevo. Más tarde cantamos todos karaoke, comemos turrón y pestiños y tomamos chocolate con churros y tronco de navidad. Y al final, todos nos despedimos y nos vamos a nuestras casas a dormir mucho, ya que será muy tarde.
RAÚL VERGARA RUBIO
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