Había hace millones de años un universo y dentro de ese universo había un planeta llamado Fantasía en el que todos vivían bien y feliz, menos una pequeña princesa, Alicia, que estaba todo el día encerrada en su habitación y sólo podía salir para cenar. Ya había intentado salir muchas veces pero los padres, el rey RAMÓN y la reina ISABEL no la dejaban salir hasta que llegara un príncipe apuesto y por supuesto que le gustara por lo menos un poco. A la princesa siempre le habían presentado algunos caballeros pero a casi todos los había rechazado. Había algunos que iban directo al hospital, era terrible.
Un día normal y corriente nuestra princesita intentó como todos los días salir de ese infierno al que le llamaba habitación. Cogió su enorme pelo de casi 3 metros, lo lanzó y se escapó. El problema era que la princesa no sabía cuidarse sola así que mientras que iba por el jardín de los horrores pensó que quizás debería buscarse a alguien como un campesino que le acogiera en su casa y que ella misma podría hacer esas cosas que hacen los campesinos como limpiar la casa … En ese instante se encontró a un noble campesino que iba a su casa después de un duro día de trabajo. La princesa le preguntó que si podía acogerla en su casa. El campesino aceptó y desde ese día la princesa fue mejorando en ser más buena persona hasta que, poco a poco, ella misma dijo que le gustaba el campesino. La princesa se lo dijo y después de unos días se casaron y tuvieron dos hijas, Carla y Amanda. Y como todos los cuentos, colorín colorado, este cuento se ha acabado.
ARIADNA HERRERA MOLINA