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lunes, 21 de marzo de 2011

En la orilla de la playa... ¡qué susto!

Un día de verano, hace dos o tres años, mis primas estaban jugando en la orilla cuando, de repente, llegó una ola, ¡qué miedo pasé! Mi prima pequeña empezó a llorar, hasta que vino mi madre para cogerla en brazos, a la chiquilla le había dado un vuelco el corazón. Pobre de la hermana, que al ver que no podía hacer nada, empezó a llorar. Pensaba que su hermanita se estaba ahogando aunque estuviera en la misma orilla, siete u ocho metros tras ella. Al volver a casa, llamamos a mis tíos para contarles lo ocurrido, mi tía no podía hablar, se sentía tan mal por no haber podido estar allí con su pequeña, que empezó a entristecerse, de manera que cortó el teléfono. Con el paso del tiempo cada vez nos sentíamos mejor porque la chiquilla, a pesar de haber sido la perjudicada, si nos veía tristes, nos hacía reír, y eso que solo tenía dos añitos. Al final del día mi prima no lloró, como hacía todas las noches, sino que estuvo atenta para ver si alguno de nosotros no dormíamos o dejábamos de estarlo. Al día siguiente vinieron mis tíos a ver a la pequeña, que estaba muy contenta, no paraba de decir que íbamos a ir a la piscina, y que ella iba a ir con sus manguitos. Estábamos muy felices de lo que se divertían mis primas, ni lloraban ni se peleaban; bueno, pelearse un poquito.
NURIA MESA SERRANO

lunes, 24 de enero de 2011

La Isla de Felicia

UN DÍA DE CAPÍTULO...

     Yo, Esther, estaba en Villa Descorita, donde vivía con mi madre y mis tíos. Todos los veranos íbamos a las Islas de Felicia, donde vivía mi abuela. La isla se llamaba así, solamente porque mi abuela Felicia, una mujer alta, delgada y de pelo castaño, había salvado una vez a su “pueblo”, pero... ¿cómo?
     Mi abuela y yo, íbamos a Villa Descorita todas las mañanas de invierno. Éste era un sitio fresco, muy grande y bonito. Allí nos hablaron de una isla en la que todo estaba muy mal; hubo un incendio y todo el mundo se salvó, pero desde entonces han estado aquí, en Villa Descorita.
     Cuando mi abuela y yo llegamos a aquel lugar, lo limpiamos todo. Yo pinté y mi abuela hizo muchísimas reparaciones, bueno, en fin, descubrimos un mundo nuevo. Cuando la gente de la isla volvió, decidieron llamarla la Isla de Felicia. No sé por qué no la llamaron la Isla de Esther o la Isla de Esther y Felicia, o, no sé... ¡La Isla de Esfe! (por lo de Esther, mi nombre, y por el de mi abuela, Felicia).

NURIA MESA SERRANO

lunes, 6 de diciembre de 2010

25 de noviembre

     Bueno, yo no sé mucho, pero a ver si me empleo y me sale algo.
     La violencia de género, como todos os imaginaréis, es el maltrato a la mujer, también al hombre pero de éstos se dan pocos casos; por lo que no se le da mucha importancia. Supongo que todos sabréis, que el día 25 de Noviembre, es el día de la Violencia de Género. Cada año mueren aproximadamente entre setenta y ochenta mujeres. Pensaréis que son pocas, pero no lo son, son muchísimas; ya no son setenta u ochenta, no, son miles. Estas mujeres suelen ser maltratadas y fallecen en una muerte rápida o lenta.
     Los hombres siempre dominan a las mujeres, empiezan insultándolas, quizá al día siguiente les peguen, y otro día, cuando la cojan desprevenida, ¡zas! las maten. Cuando los hombres las dominan, éstos no las dejan salir de su propia casa.
     Si las mujeres no tuvieran hijos sería muy fácil decirle a su marido o a su novio, adiós e irse de su casa. Pero éstas suelen tener niños, por lo que no es tan fácil; el hombre también puede matar a sus propios hijos.

NURIA MESA SERRANO

domingo, 14 de noviembre de 2010

Otra habitación más

     Mi habitación no es muy espaciosa, es decir, que no es lo bastante grande, por lo menos yo me la imaginaría más grande. Las paredes son de color lila y fucsias, y las tengo decoradas con corazones rojos. También tengo dos estanterías, una llena de peluches y otra llena de libros; solamente los libros que me he leído. Mi cama está situada junto a la ventana y está junta con mi mesa de estudios y con mi zapatero.
     Debajo de mi mesa está mi mesita de noche, que tiene cuatro cajones: En el primero está todo el material escolar; en el segundo están otros tipos de materiales menos importantes del colegio, pero esas cosas son pocas; en el tercero y el cuarto está mis cosas de estudio, es decir cada copia de cada esquema que hago, para ver si el curso que viene me sirven para estudiar.
     En el hueco entre el zapatero, la mesita de noche y la mesa de estudio, ahí es donde me escondo a veces, por ejemplo, cuando estoy jugando y, a veces, también cuando estoy muy contenta.
Cuando me tumbaba en la cama y veía una virgen que hice en tercero, yo veía como se notaba que mi infancia había pasado, pero que aún así tenía muchos recuerdos.
     Cuando me siento en mi silla del escritorio veo en frente mía una pared color lila, recuerdo por qué la quería de ese color: mi tía Susana, en la casa de mi abuela, tenía una habitación que era lila, por lo que yo quería que me la pintasen de ese mismo color.
     ¿Y bueno, que más puedo decir?... ¡Ajá! Ya lo sé... ¡Adiós!
NURIA MESA SERRANO

Mis mejores amigas

     Yoli, al igual que Andrea tiene los ojos marrones y el pelo un castaño; Yoli un poco más oscuro. La nariz de Yoli es pequeñita, pero bonita, por lo que es diferente a la de Andrea, que es un pelín más grande. Las dos son altas, pero Andrea lo es más.
     Marina, también tiene los ojos y el pelo marrones, al igual que Ana. Las dos son un poco más altas que yo, por lo que las considero de estatura media.
     Todas son muy simpáticas. Yoli ayuda a sus compañeros y compañeras, Marina es buena, Andrea sabe cuando me debe consolar y cuando no lo debe de hacer y, bueno, Ana, Ana, pues no sé decir nada, solo que... ¡es otra amiga mía!.
     Todas son muy estudiosas, y me parece que también son guapísimas y además son mis mejores amigas. Cuando lloró, me consuelan; cuando estoy contenta, me alegran más el día,; cuando estoy nerviosa, me tranquilizan; son como ángeles pero sin alas, ja, ja...
NURIA MESA SERRANO

jueves, 11 de noviembre de 2010

Algo sobre mí

     Yo no me considero perfecta pero creo que tengo algunas cualidades. Por ejemplo, soy de estatura media, mis amigas dicen que mi nariz es pequeña pero coqueta, y mis ojos son marrones al igual que mi cabello.
     Admito que a veces tengo muy mal carácter pero solo cuando estoy descontenta: después, pienso que soy simpática, amable, alegre y aplicada.
     Tengo pocas “mejores amigas”, pero no me importa porque sé que me consideran también como mejor amiga; estas chicas son Yolanda, Andrea y Marina. También tengo otras amigas, como María, Sara, Ana o Julia.
NURIA MESA SERRANO

sábado, 30 de octubre de 2010

Vivir un cumpleaños

     Cumplir años es una experiencia muy buena, porque sientes que te vas a hacer mayor, es decir que estás creciendo.
     Me encanta abrir los regalos. Cuando vas despacio te pones muy nerviosa, pero si vas rápido, te ilusionas demasiado; lo haga de la forma que lo haga estaré nerviosa por querer abrir el siguiente y contenta a la hora de saber lo que es.
     Yo soy así, muy nerviosa el día de mi cumpleaños.
Otra experiencia muy buena de un cumpleaños es el momento en que pegan al timbre y estás impaciente por saber si es tu tía, tu abuela o tu hermano, por saber si trae un regalo o solo unas patatas y algún que otro refresco.
     Además, escribo esto porque hoy es mi cumpleaños, estoy muy contenta y, como he dicho antes, espero impacientemente por saber quién es y qué trae.
     Estoy deseando que pase este día tan divertido de colegio, llegar a mi casa y encontrarme con mi familia cantándome el cumpleaños feliz y abriendo todos los regalos que encuentre por mi casa.
    Yo soy así; muy impaciente, muy nerviosa y también muy alegre a la hora de ver en el calendario que está señalado el día 28 de octubre, cuando hay escrito algo rodeando el número diciendo “cumpleaños de Nuria”.
NURIA MESA SERRANO