miércoles, 19 de enero de 2011

Atrapados

     Hola, soy Susana y tengo once años; vivo en Segovia (Castilla y León). Las pasadas vacaciones de Navidad, decidimos ir de viaje a Granada para ver la nieve, con mis abuelos, mi hermano y mis padres. Pero resultó que el parque de Sierra Nevada, a parte de que estaba lleno, estaba cerrado por alerta de nieve. Pero claro, mi hermano que tenía tres años se empeñó en que quería ir a ver la nieve, y no había forma de calmarlo. Entonces, mi abuela, como es tan impaciente, dijo “¿y si vamos a Andorra a ver la nieve?”. Mi hermano daba saltos de alegría.
     Preparamos las maletas, y a los dos días estábamos en el coche toda la familia, mi hermano estaba impaciente, impaciente no, impacientísimo. Por fin, ya era hora de que en un cartel pusiera Andorra y una flechita señalando a la izquierda indicando el camino a El Lago Vacío. “Allí es a donde iremos”, dijo mi abuela. Cuando llegamos había mucha nieve. Mi hermano, el muy tonto, sacudió un árbol de los grandes, y la nieve cayó en el coche; ¡a ver como salíamos ahora...! No se cuanto rato estuvimos, pero después de un largo rato, vinieron policías y bomberos a por nosotros. Y volvimos a casa con una gran historia que contar.

MARINA LÓPEZ OLMEDO

4 comentarios:

  1. ¡Me encancanta! ¿Es real esta historia?,

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  2. Bueno, si, le paso a mi tía, pero aqui he exagerado unas cosas, por ejemplo, como va a mover un niño chico un árbol de los grandes.

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