El 11 de Mayo en un pueblo llamado Sombra de lo Largo, que es un pequeño pueblo de Madrid, se organizaba una pequeña feria de la venta; en la feria, tal y como dice el nombre, se venden objetos e incluso animales a precio de chollo. Yo no recordaba que era el día de la fiesta y decidí ir a la pista donde se organizaba esta venta. Iba con mi pelota y mi trompo. Cuando me di la vuelta encontré a varios hombres con una gran bolsa que se movía mucho. Después, cuando me quise dar cuenta, estaba yo dentro de la bolsa con varios niños más, ¡me habían secuestrado! En ese momento miré por una rendija de la bolsa y vi que estaba dentro de un coche; estuve hablando con esos niños y ellos se encontraban igual de confusos que yo. Cuando llegamos, los hombres, nos llevaron a un lugar oscuro y nos ataron con una cuerda. ¡No lo podía creer! ¡Con todo el cuidado que yo tenía siempre! Al rato, me dí cuenta de que tenía el trompo en el bolsillo, tenía la punta muy afilada. Con rapidez lo cogí y rompí la cuerda de uno de los niños que estaba más floja que las demás, y después el rompió la de todos los demás y… la puerta estaba abierta. Entonces, todos salimos y llamamos a nuestros padres y madres con el teléfono móvil de uno de los chicos. Y desde ese día no he vuelto a salir sola.
ANA MARTÍN DUQUE
Vaya, lo que se puede conseguir con un trompo.
ResponderEliminar¡Muy bien Ana!