Era por la tarde en una playa de Costa Dorada, hacía calor y la brisa era agradable, el sol empezaba a esconderse y, como todos los veranos, cogimos nuestro “kayac” y fuimos a la boya. Sería algo normal (por lo menos para mí) pero para mi prima y mi tía no. Cuando llegamos vimos algo negro flotando en el agua y nos preguntamos qué sería. Mi padre decía que era una mantarayay mi tía también; mi prima y yo “flipábamos”, nunca habíamos visto una (excepto en los “Sea Life”). Cuando llegamos a la arena se lo contamos a todo el mundo pero nadie nos creía. La hermana de mi prima fue a la boya para comprobarlo, pero se había ido; la mantaraya ya no estaba allí, se habría asustado. Aunque nadie nos creyó todavía está en nuestro recuerdo.
CELESTE MENESES FERNÁNDEZ
Muy bonita Celeste.
ResponderEliminar