“...escribió sus últimos palabras, sabía que con este libro todos la comprenderían mejor y podía...”
-No es muy bueno -dijo el jefe de la editorial.
-¿Cómo que no es bueno? -respondí.
Estaba hablando con James Hojado, el jefe de la editorial SM. Yo había estado unos 11 meses escribiendo un libro de más 200 páginas y ahora, el listillo me dice que no es bueno para publicarlo.
-Le falta... no sé, ¿chispa? No creo que este libro se venda lo suficiente... así que no te lo publico.
-Señor Hojado, he estado más de 11 meses escribiendo esto, tengo una corazonada, ¡sé que este libro triunfará!
-Te acabo de decir que no, ¡siguiente!
Resignada me fui a casa, con el peso de que no me habían publicado mi fantástico libro. Cuando llegué, me encerré en mi cuarto deprimida. Mi madre entró enseguida.
-¿Hija? -me dijo- ¿Qué crees, que a los buenos escritores les publican todos los libros? Éste es tu primer libro, además tengo una idea...
Puso una voz de misterio que me atrajo muchísimo.
-¿Cuál?
Se fue para el ordenador y lo encendió.
-Pronto van a haber unos premios de Literatura Infantil, puedes participar.
-¿Y?
-¿Y? Pues que si ganas, lo más seguro es que las editoriales, como SM quieran publicarte tu libro.
Decidida esperé al gran día. Por fin llegó. Había muchísimos participantes, las posibilidades que tenía de ganar eran una entre un millón. Sin embargo, gané. Cuando anunciaron el título de mi libro me emocioné y me puse a llorar. A los pocos días la editorial me llamaron desde la editorial SM, preguntándome que si me podía publicar el libro y acepté encantada.
YOLANDA MOLINA SÁNCHEZ
¡Está muy bien! Muy bonita...
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