El otro día, paseando por la calle, me encontré a un perro con una pata muy débil. Nos dio pena. Ese perro tenía unos trece años y cuando pasamos a su lado lloró, pues pensó que le íbamos a hacer daño. La pata le sangraba. Llorando, nos pedía con la mirada que le ayudásemos. Fuimos a mi casa y cogimos una venda, llegamos lo antes posible. Cuando llegamos, vimos a el perro apoyándose en la carretera, intentando no caerse. Le vendamos la pata y varios minutos después, llegó la dueña del perro y lo llevó al veterinario. Le tuvieron que operar la pata. Cuando la operación terminó, entramos para verlo, había muchas personas. La operación terminó correctamente. Al día siguiente, paseamos por allí y vimos de nuevo al perro, cruzó la carretera para saludarnos, pasó un coche, y.... el perro murió, fue atropellado.
ANA MARTÍN DUQUE
¡Vaya! Pobrecitoooo... T.T
ResponderEliminareso es de berdad que pena
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