jueves, 27 de enero de 2011

Un día terrorífico en un internado

      Un día, en un internado de Rosemborg, estaba con mis amigos jugando al fútbol por la noche; después nos fuimos todos a la cama a dormir. A la mañana siguiente, desapareció un amigo mío, que era muy buen jugador de fútbol, llamado Mario. Al día siguiente, desapareció otro, al que yo odiaba, llamado José Miguél. Hasta que así quedamos mi amigo, un profesor muy raro y yo. Jaime y yo nos escondimos. Al final nosotros descubrimos quién era el que mataba a esos niños: era el profesor llamado Don José Del Horno, que odiaba a los niños, así que mi amigo Jaime y yo le tendimos una trampa y lo encerramos. Después encerrado, ya no murieron más niños en ese internado de Rosemborg.

AUGUSTO MARTÍN MORILLA

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