jueves, 27 de enero de 2011

Un día de cumpleaños

     Era una mañana de primavera muy calurosa. Hacía como 28 Cº, nada más y nada menos. Era mi cumpleaños, pero no lo parecía. Me desperté y bajé por las escaleras rápidamente, fui hacia mis padres, pero no me felicitaron. No creía que mis padres no me iban a felicitar, pero fue así. Llegué al cole, llamado El Gran Palacio, y todos mis amigos sabían que era mi cumpleaños. Pero nadie me felicitó ni nada del otro mundo. Tocó la campana para irnos y me fui más triste que nunca. Era mi peor cumpleaños de la historia.
     Llegué a mi casa casi llorando, abrí la puerta y:

- ¡FELICIDADES! -exclamó todo el mundo.

No me lo pude creer, estaban mis amigos, mis tíos, mis abuelos, toda la gente que yo quería. Un día desastroso se convirtió en un día inolvidable.

RAÚL VERGARA RUBIO

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