jueves, 31 de marzo de 2011

Lejos de ella...

     En las vacaciones de Navidad siempre voy a ver a mi familia que está en Madrid. Me pone muy contenta verles y me encanta estar con ellos pero, sobre todo, con mi prima de dos años, de nombre Nerea. Ella es muy alegre y me quiere mucho, igual que yo a ella y además, se pone triste cuando yo lo estoy y me intenta animar riendo y haciendo gestos, y lo consigue. A veces, sólo quiero estar con ella porque me hace muy feliz y pienso que tengo que aprovechar los pocos días que estoy en Madrid con Nerea porque después me tendré que ir y siempre es muy doloroso, ya que sólo nos podemos ver en verano (y para eso falta mucho), pues por medio está el colegio y la guardería para mi prima. Los días con Nerea se me pasaron muy rápidos y llegó la hora de decirle adiós a esa niña que me hace sonreír con sólo verla.
     El último día que estuve en la casa de mi prima, me lo pasé muy bien aunque temblaba un poco al pensar que no la volvería a ver hasta dentro de bastantes meses. Cuando ya era de noche y nos tuvimos que ir, creo recordar que le di un montón de besos entre lágrimas. Y ella estaba triste por estarlo yo, y esta vez no reía para animarme, sino que me observaba atenta con una cara llena de pena. Y cuando me dio un beso (de despedida) en la mejilla, ella veía que lloraba más. Entonces, al abrir la puerta y tener que irme, estaba yo muy desconsolada, y aunque mi hermana intentaba animarme, no lo conseguía. Al estar ya en el coche, le dije... “adiós, Nerea”. Sentí una tristeza enorme y, ahora, espero con ansia, el día de verano en que le pueda decir en persona... “¡¡Hola, Nerea!!”

LAURA MORENO OCHOA






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