sábado, 19 de febrero de 2011

Villa Anaga

     Una casa se situaba a los pies de un valle sombrío. Llevaba años deshabitada y los aldeanos de los pueblos de alrededor nunca se acercaban a ella, ya que una leyenda maldita le perseguía desde hacía mucho tiempo. Sus dueños llegaron de un lugar muy lejano, y nunca se relacionaban con nadie. La casa estaba defendida por cuatro feroces canes. Así que la familia vivía sola y separada del resto del mundo. Pero un día, el más pequeño de ellos llegó al pueblo gritando:
-¡Socorro! '¡Todos están muertos!

     Los aldeanos salieron a socorrer al pequeño y por más que le preguntaban el niño no contestaba, hasta que Don José, el cura, advirtió a todos de que el pequeño era sordo.
-Como sabéis, soy el más anciano del lugar y Villa Anaga nunca tenía que haber vuelto a ser habitada, se lo advertí al padre del pequeño pero no me hizo caso. Esa casa no quiere inquilinos, y por eso cada noche de difuntos, de sus paredes suena una melodía que atrae a la Muerte. Todo el que la oye, fallece al instante, por eso el pequeño, ha podido sobrevivir, debido a que era sordo.
     Pero Villa Anaga no perdona a ninguno de sus habitantes y el pequeño murió días más tarde sin razón. Por eso, si algún día ves una casa con un cartel en la que no se distinguen las letras y escuchas música, corre, corre antes de que sea demasiado tarde.

YOLANDA MOLINA SÁNCHEZ

1 comentario:

  1. ¡Qué buenas historias de miedo haces, Yoli!
    Me ha dado eso un susto...

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