Erase una vez dos niños que jugaban en un viejo vertedero, como todos los días pero de pronto …
-David, mira –dijo Sergio- un mapa.
-A ver... dice que miremos en el estanque –afirmó David- Vamos.
Al rato llegaron al estanque.
-A ver, dice que por aquí habrá un botón –dijo David.
-Sí -afirmó Sergio. Mira detrás de la melena del león.
Sonó un estruendo y toda el agua del estanque se absorbió y en su lugar aparecieron una escaleras hacia abajo y antes de entrar en el agujero, donde estaban las escaleras había una inscripción que decía “Islas Memoria”.
-Vamos hacia abajo –ordenó David.
-Ya llegamos –dijo Sergio.
-Mira, ya estamos -dijo Sergio.
-Como dice en el mapa, hay siete islas.
-“Hay 7 puertas, una sola es la correcta”
- Creo que es la segunda –dijo David.
- ¿Cómo lo sabes?
- Lo pone aquí.
Los dos niños entraron por la puerta y apareció un tesoro. A partir de ese momento, ya no jugaron más en el vertedero, jugaron en un parque privado porque eran millonarios. Y así acaba la historia del Tesoro de las Islas Memoria.
ÁLVARO GONZÁLEZ MILLÁN
¡Qué fácil parece encontrar un tesoro!
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