jueves, 10 de febrero de 2011

La princesa Ludi

     Érase una vez niña llamada María. Era una niña rubia, de ojos verdes. Se llamaba María Ruiz, pero la llamaban María de Fiore. La llamaban así porque su padre trabajó de protagonista en una película llamada De Fiore.
     Un día, María cogió su barco de juguete. Ella imaginaba que algún día podría ir con su padre a trabajar, pero creía que no podría, que sería imposible. Pasado un mes sería su cumpleaños, y ella imaginaba cuál sería el regalo, el que le daban siempre, aunque nunca era lo que ella quería. Sus padres le preguntaron:
-María, por favor, dinos lo que quieres.
-Yo no quiero nada, solamente quiero ir contigo a trabajar un día, solamente uno – dijo María.
-No, no puedo, sabes perfectamente que no me dejan que te lleve a mi trabajo – contestó su padre.
-Pues entonces no quiero nada.
-María, no te enfades.
-¿Qué pasa? - preguntó su madre.
-Nada mamá, nada -dijo corriendo hacia su habitación.
-Tengo una idea –dijo el padre– espero que funcione.

Un mes después... el día del cumpleaños, María encontró un solo regalo, un vestido de marinera.
-Papá, ¿qué es este regalo?
-Pues, que puedes venir conmigo al trabajo –respondió el padre.
-Y, ¿para qué es este vestido, papá? - preguntó María
-No sólo vas a venir conmigo sino que también te he conseguido el papel de la princesa Ludi.
-¡BIEEEEEEEEEEN! -dijo María asombrada.

     Cuando llegaron, María se quedó impresionada por ver a tantos actores. Desde ese día, cuando llegaba de la escuela y hacía sus deberes, ensayaba su papel de la película LA PRINCESA LUDI.

ANA MARTÍN DUQUE

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