No hace mucho tiempo se contó una leyenda, la leyenda de la caja secreta. Se decía que mucha gente llegaba hasta ella, pero nadie volvía. No se sabe si los llevaba a un mundo maligno o a un paraíso, una ciudad o un bosque, el caso es que la gente no volvía. Jesusito era un niño de 9 años que le gustaban las fantasías y las imaginaciones.
Un día, el abuelo de Jesusito decidió contarle la leyenda de la caja secreta, se fascinó y, sin pensárselo dos veces, decidió ir al templo de la caja secreta.
- Jesusito no vayas al templo de la caja secreta, la caja te absorberá -le dijo el abuelo.
- Abuelo, quiero descubrir qué hay dentro de esa caja -le contestó Jesusito.
El niño emprendió su viaje hacia el templo de la caja secreta. En su mochila llevaba una cuerda, una linterna, alimentos y un bumerán. Caminaba por la selva y, después de 6 horas de largo viaje, llegó al templo. Jesusito subió las escaleras sigilosamente, aunque estaban rotas. Cogió la cuerda, la agarró a una columna y saltó.
- ¡¡Si, lo he conseguido!! -se dijo él mismo.
Se acercó lentamente a la caja secreta, temblando de miedo, suspiró y la abrió:
- ¡Ahhhhhhhhhhhhhhhh!
Jesusito desapareció, no se sabe adónde fue, lo que se sabe es que desapareció y no volvió más.
RAÚL VERGARA RUBIO
Joo. Ahora me he quedado con las ganas de saber a donde ha ido.
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