Nos fuimos a Francia con toda la familia de vacaciones para la boda de mi tío. Era la primera vez que me subía en un avión. Estaba aterrada, tenía tal miedo en el cuerpo que temblaba sin parar. No sabía lo que podía ocurrir porque el miedo que sentía se iba apoderando de mí. Pensaba que se podían parar los motores del avión con el peso de las maletas y las personas podría caer en picado. Mi corazón latía y latía más fuerte y más rápido, cada vez más. Sentada en mi asiento sin hablar, sin moverme, me aferraba a él como si fuese mi salvavidas. De repente, giré la cabeza y pude observar por el ventanal del avión que estábamos llegando de noche. Pudimos ver París iluminado, la Torre Eiffel centelleaba como un árbol de Navidad. Era magnífico, maravilloso, mis miedos habían desaparecido como por arte de magia. El viaje fue largo pero a la vez gratificante.
Cuando aterrizamos y nos bajamos del avión suspiré de alivio, el viaje fue tranquilo y maravilloso por sus vistas. Pasó unos minutos y vimos entrar a mi tío y a mis primas, Sindy y Raquel. Me puse contenta y me fui corriendo a darles un gradísimo abrazo. Estuvimos de vacaciones en Francia hasta que llegó la hora de volver a Málaga en avión, pero esta vez no tenía tanto miedo porque ya me había subido en uno y no me había pasado absolutamente nada.
GRACIA DEL CARMEN MUÑOZ VALLE
Yo sentiría miedo y a la vez emoción, el viaje a París debe de haber sido genial.
ResponderEliminarMi primer vuelo también fue a Francia, París, me lo pasé fenomenal. Espero que tú viaje fuera igual de estupendo.
ResponderEliminar¡Ya me gustaría a mí ir a París! Bueno fui a Portugal. XD
ResponderEliminarPero que arte tienes sobrina. ¿A quién has salido guapa?
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